Desafíos de la educación en 2022  

Los nuevos desafíos de la educación en 2022
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En un mundo cada vez más globalizado, interconectado y competitivo, la educación es la herramienta que nos permite formar profesionales preparados para afrontar los retos de lo que denominan ya la cuarta revolución industrial, por ello, debemos entender cuáles son los nuevos desafíos de la educación en 2022 y las tendencias que lideran un sector clave para la formación de las futuras generaciones.  

Sin embargo, hoy día, las barreras que se plantean no son pocas, entre ellas, podemos destacar la diversidad y heterogeneidad en el aula, la escasa preparación para una sociedad cada vez más tecnológica, unos patrones de aprendizaje tradicionales que se quedan obsoletas y un largo etcétera de dificultades que enfrentan los profesionales de la educación a la hora de liderar el aprendizaje.  

Por ello, es clave que los docentes esten preparados para enseñar a una generación cada vez más diversa y con necesidades muy diferentes. Asimismo, deben estar capacitados para utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el aula, así como para enseñar a utilizarlas de forma eficaz, responsable y segura. 

Para afrontar estos desafíos de la educación en 2022 y en los años venideros, hay una conclusión base, en la que todos los expertos están de acuerdo: los docentes deben estar aprendiendo constantemente, actualizándose en los últimos avances en el campo de la educación, la tecnología, la psicología y la pedagogía. 

De hecho, en la 12ª Cumbre Internacional sobre Profesión Docente, se concluyó precisamente que los profesores deben contribuir al uso ético de las TICs, impulsar comunidades educativas más inclusivas y promover la sostenibilidad en el aula.  

Igualmente, reivindican que cualquier cambio de futuro que se quiera hacer en el sistema educativo de cualquier país pasa por transformar y mejorar la profesión docente, a través de formación especializada y continua, que les permita disponer de las herramientas y metodologías más innovadoras para formar al alumnado en competencias transversales y pensamiento crítico.  

Es por ello que, conscientes del compromiso que históricamente ha tenido La Universidad de Córdoba con la formación académica de rigurosa excelencia tanto en innovación como en investigación, ha desarrollado programas universitarios para docentes que quieran especializarse en diferentes competencias que urgen en los centros educativos, como son nuestros Máster en Tecnología Educativa, Máster en Psicología de la Educación y el Máster en Educación Especial.  

En definitiva, en el mundo pospandémico, necesitamos rediseñar métodos de aprendizaje innovadores y empoderar a los jóvenes para que tengan iniciativa y sean responsables de un futuro más diverso e inclusivo.  

Tendencias y desafíos de la educación en 2022

El futuro es el aprendizaje líquido

El futuro de la educación, como también se asume en las tendencias que construirán la fuerza laboral y profesional en 2022, será cada vez más híbrido, mixto. El aprendizaje presencial en el aula se complementará con múltiples recursos educativos, sincrónicos y asincrónicos, para facilitar una mayor flexibilidad y adaptación a la vida personal y circunstancias del alumno. En este entorno educativo transformado, la educación tendrá un mayor impacto tanto en el desarrollo de ciudadanos globales como en la mejora de su empleabilidad. 

Asimismo, y contrariamente a las predicciones sobre que los robots se apoderarían de los humanos, el confinamiento casi global que hemos experimentado en casi todo el mundo ha mejorado el papel de las tecnologías para acercarnos al proporcionar plataformas poderosas para el trabajo en grupo, las reuniones virtuales y la entrega de programas educativos efectivos. 

Un hecho histórico, que ha propiciado que los profesionales vivan en un entorno de trabajo predominantemente híbrido y líquido. Los profesionales trabajarán en equipos cara a cara y en plataformas sociales, desde casa o en las oficinas de su empresa, en un continuo que difumina distancia, tiempo y que aumenta la productividad.  

A pesar de que los estudiantes han expresado su preferencia por asistir a clases presenciales en el campus, los formatos híbridos y varias formas de entrega en línea llegaron para quedarse. No solo porque el distanciamiento social y la movilidad transfronteriza aún pueden plantear problemas para asistir a clases presenciales de manera regular, sino porque brindan mejores resultados que el aprendizaje presencial tradicional. Esta flexibilidad también se reflejará a través de la creación y distribución de conocimientos, metodologías de enseñanza y otras actividades universitarias, incluidas las experiencias extracurriculares, que podrán convertirse también en virtuales. 

El motor principal para la transición hacia un mundo de aprendizaje más flexible y adaptable tiene que ser, naturalmente, el cuerpo docente y el personal de las universidades e instituciones educativas. Al fin y al cabo, la clave del éxito en cualquier formato educativo no es la tecnología en sí. Obviamente, es un componente necesario para estudiar online, pero pasa a ser secundario. Es la experiencia orquestada por la facultad, instructores y entrenadores, ya sea presencial o remota, lo que marca la diferencia. 

2. Diversa e inclusiva

Asistimos a la formulación de una nueva mirada dentro de la comunidad educativa, basado en una progresiva comprensión de la diversidad. Aunque se ha logrado mucho en las últimas décadas para promover y aceptar la diversidad, todavía hay mucho espacio para el crecimiento. 

Aceptar la diversidad no solo significa un equilibrio más justo en la composición de los diferentes grupos de una universidad o centro educativo de alumnado y cuerpo docente, sino también requiere mostrar interés mutuo y respeto por los demás, especialmente en relación con el género, la orientación sexual, la etnicidad, cultura, religión, nacionalidad, y más ampliamente de todas las visiones del mundo lo que constituye la buena vida. 

Al fin y al cabo, universidad tiene la misma raíz que universal, es decir, un espacio que puede ser compartido por todos. Este enfoque aporta riqueza a la investigación, la enseñanza y toda la experiencia de aprendizaje. 

Por lo tanto, en términos de habilidades docentes y capacitación especializada, cada vez, más profesores y maestros deberán recibir capacitación en primeros auxilios de salud mental, Educación Especial y psicología de la educación, lo que ya es incluso requisito para el puesto en algunos centros.  

En definitiva, la adopción de la diversidad se erige como un valor irreversible en nuestra sociedad global. 

3. Práctica y Aplicada

Una práctica que ya empiezan a implementar muchas universidades es la de poner mayor énfasis en las formas aplicadas de aprendizaje. Romper la brecha entre lo académico y lo puramente laboral. Por ello, es cada vez más común que los docentes seleccionados para impartir algunos contenidos sean directamente los profesionales que en su día a día trabajan en el sector y pueden hablar con conocimiento de causa de sus funciones y de los problemas con los que deben lidiar.  

A su vez, esto está completamente alineado con las demandas de las empresas: que los estudiantes reciban más experiencia práctica como parte de sus estudios, lo que les permite comenzar a trabajar inmediatamente tras obtener su título. La introducción de análisis de casos reales, proyectos de consultoría, prácticas en empresas y otras iniciativas asociadas a desafíos de la vida real puede mejorar la adquisición y desarrollo de habilidades prácticas muy valoradas en el mundo laboral.  

Los diez principales desafíos de IT para la educación superior

No hay vuelta atrás a cómo era la educación superior antes de la pandemia. De hecho, los últimos dos años han sido un punto de inflexión con respecto a la adopción de tecnología para la educación superior. 

Como resultado, los líderes universitarios están redefiniendo activamente la propuesta de valor de la facultad y la universidad, según un informe reciente sobre los nuevos desafíos de IT de EDUCAUSE. Por ello, los gerentes de muchas instituciones académicas y universidades están haciendo esto al rediseñar su cultura para «anticipar y atender las necesidades actuales y emergentes de los estudiantes, las comunidades y los empleadores». Se están enfocando en transformar la enseñanza y el aprendizaje.  

Evolucionar o extinguirse: acelerar la transformación digital y mejorar la eficiencia operativa, la agilidad y el desarrollo de la fuerza laboral institucional. 

Aprendiendo de COVID-19 para construir un futuro mejor: usar la digitalización y la transformación digital para producir sistemas tecnológicos que estén más centrados en el estudiante. 

Facultad digital para un futuro digital: garantizar que la facultad tenga la fluidez digital para proporcionar un compromiso creativo e innovador para los estudiantes. 

Equilibrio entre lo digital y lo presencial: creación de un campus combinado para proporcionar espacios de aprendizaje y trabajo digitales y presenciales. 

Superar el cambio a la nube: crear una estrategia de nube y SaaS que reduzca los costos y mantenga el control. 

Creatividad radical: ayudar a los estudiantes a prepararse para el futuro brindándoles herramientas y espacios de aprendizaje que fomenten las prácticas creativas y las colaboraciones. 

 

El éxito de los estudiantes es el éxito institucional: las instituciones educativas deben aceptar a los estudiantes como sus principales clientes. Esto incluye tratar el acceso como una responsabilidad institucional y desarrollar servicios diseñados pensando en el estudiante; diseñar una enseñanza y un aprendizaje equitativos que funcionen para todos los individuos, y centrarse en la creatividad y la innovación tanto en la enseñanza como en el aprendizaje. 

Así es como lo entendemos desde la Universidad de Córdoba, donde somos líderes en innovación y trabajamos por ofrecer másteres online 100% enfocados a la realidad laboral, ofreciendo la mayor flexibilidad y las herramientas más punteras para formar a los futuros líderes de la educación. Hecho que nos ha brindado estar entre el 8% de las mejores universidades del mundo según Scimago Institutions Ranking. 

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